jueves, 3 de mayo de 2012

Inventar y Descubrir

Inventar y descubrir son dos términos que suelen confundir a muchas personas, especialmente a los niños como cuando después de un buen día en la escuela, nos afirman categóricamente que Sir Isaac Newton inventó la gravedad o que Thomas Alva Edison descubrió la luz eléctrica. En fin, ejemplos como estos puede haber miles y la realidad  es que debemos entender y distinguir las diferencias entre ambas cosas y comprender que cada persona puede tener ciertas habilidades para una, para la otra o para ambas. Y tanto inventar como descubrir son acciones que pueden suceder de manera consciente o de manera inconsciente o accidental. De hecho, una gran cantidad de las cosas que ha desarrollado el hombre a lo largo de la historia, son producto de grandes descubrimientos y excelentes inventos que nos han permitido facilitar nuestra vida y nuestras acciones.


Descubrir se refiere a la acción de ser consciente de algún fenómeno natural que siempre ha estado “ahí” y ahora nos damos cuenta de su presencia, siendo esta de alta importancia o impacto para el presente y el futuro de la humanidad. Inventar es la acción constante de prueba y error para mejorar las cosas existentes y obtener una mejora sustancial o simplemente un artilugio nunca antes visto que permite al hombre facilitar su modo de vida.
Descubrir no excluye inventar así como inventar no excluye descubrir. Grandes descubrimientos realizados por el hombre han sido producto del intento por inventar algo nuevo, mientras que durante el desarrollo de grandes inventos se han descubierto nuevos fenómenos. Ejemplos de esto sobran a lo largo de la historia; basta con mencionar que para haber descubierto el universo y su comportamiento, se tuvieron que haber inventado aparatos de visión muy sofisticados, aún para su época. De la misma forma, al estar trabajando en algunos experimentos con ciertos inventos en los que se trataba de controlar la fluorescencia de algunos gases sometidos a descargas eléctricas dentro de tubos al vacío, el físico alemán Wilhelm Conrad Roetngen, descubrió los famosos Rayos X, que han sido de gran utilidad en la medicina y en la física de materiales. 




Pareciera que los grandes inventores y los más famosos descubridores de la historia, nacieron con ese don para serlo, y que Dios ha seleccionado a algunos afortunados quienes serán los encargados de seguir haciéndolo. Sin embargo esto es una gran mentira. Todos y cada uno de los seres humanos somos capaces de descubrir y/o inventar. De hecho lo hacemos constantemente desde que nacemos y hasta que morimos. En su gran mayoría descubrimos lo mismo que han descubierto otros antes y queremos inventar lo que ya existe, sólo que no lo sabíamos. La clave de todo esto, es estar consciente que cada uno de nosotros somos potencialmente grandes inventores o descubridores y que si abrimos nuestra mente y nuestros sentidos a cada aspecto de nuestra vida cotidiana, podríamos decirle al mundo como hacer mejor algunas cosas o como mejorar algunas actitudes del ser humano.
La tarea realmente difícil es ejercitar estas acciones de manera consciente y buscar la trascendencia de lo que podamos inventar o descubrir para hacerlo del conocimiento de todos. Claro que el proceso no es sencillo y a veces, nos enfrentaremos con obstáculos para lograrlo, pero este es el elemento más importante que nos diferencia de los grandes inventores y descubridores de la historia. Ellos lucharon y demostraron ante toda adversidad que tuvieron razón.
Finalmente debemos reconocer que ante nosotros existe una infinidad de cosas por descubrir y por inventar, y sin duda alguien lo va a hacer…

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